Rosmery ¿Muñeca?

Ahora los cuentos de terror y suspenso tienen que tener una chispa para enganchar en cuanto a trama ya que normalmente ahora no se logra tener una buena conexión entre autor/lector porque a veces es muy difícil en la prosa o la trama se desvaría entre lo que se quiere decir y dar a entender. Sin embargo Rosmery ¿Muñeca? en si ha logrado dar ese pequeño límite de diferencia para dar al lector un buen acontecimiento de la historia.

  • Sinopsis

Rosmery 5 años y vivía con sus padres los cuales le había regalado una muñeca por navidad pero ella suele alegrarse por cada pequeña cosa. Sin embargo después del regalo de navidad suceden cosas extrañas cuando ella llora.

Cuento:

Llego navidad y esto trae muchas celebraciones en familia, regalos, comida y muchas cosas más. Rosmery de 5 años estaba esperando con ansias la entrega de los regalos, pues era la única época del año donde sus padres le obsequian algo ya que normalmente ella era maltratada por todos.

En el momento en que comenzaron a repartir las cosas ella no mostraba entusiasmo ante su familia, pues correría el riesgo de que se lo quiten así que llevaba su alegría internamente. Su regalo era una muñeca. A partir de este momento ella era inseparable de su obsequio.

Un día, en la tarde, ella sale a jugar con su muñeca al parque. Al igual que otros niños ella está apartada jugando sola en el pasto pero de pronto apareció un muchacho a su lado un poco mayor que ella.

-Fuera de aquí, apártate –dijo el muchacho que con empujones saco a Rosmery

Ella se fue llorando a casa con su muñeca y como era de esperarse nadie le pregunto cuál era el problema. Al día siguiente en el momento en que todos estaban desayunando se escucharon las sirenas de ambulancia, sin darle mucha importancia a ese sonido terminaron de comer y otra vez Rosmery salió a jugar es aquí donde se enteró que el muchacho que la saco había fallecido de forma sorpresiva.

Rosmery ¿Muñeca?

Cuento la cigüeña desorientada

Cuento la cigüeña desorientada

Cada vez que voy a casa de mi hermana, mi sobrina me pide que le relate un cuento para dormir. Hace poco le conté la historia de Clarisa, una cigüeña que tenía como único anhelo el convertirse en la mejor repartidora de bebés del mundo.

Sin embargo, el primer problema al que se tuvo que enfrentar fue que ella al haber nacido en Latinoamérica, no sabía hablar francés y como sabes, todas las cigüeñas que se dedican a esa encomiable labor, deben conocer a la perfección “el idioma del amor”. Más que nada porque a veces necesitan saber un cuento para dormir y así evitar que los pequeños lloren durante el vuelo.

Se inscribió en un curso en línea de nivel básico, y luego de bastantes sesiones logró obtener su certificado. Después mandó su solicitud a la embajada francesa y allí le dijeron que debía esperar a que su pasaporte fuera enviado a su domicilio.

Felizmente vio que el documento que esperaba con ansias llegó. Como había estudiado la mejor ruta para llegar a la central de las cigüeñas, arribó fácilmente a su destino. En cuanto la vieron los evaluadores, notaron que Clarisa tenía una gran disposición y diligencia a la hora de seguir instrucciones.

Pasó los exámenes rutinarios y su supervisor le dio su primera misión. Debía llegar a una pequeña niña a la ciudad de Sydney. La cigüeña envolvió a la criatura en un pañal de tela rosa y sujetó el nudo del preciado paquete con su pico.

Memorizó la ruta y se dispuso a emprender el vuelo. No obstante, dos horas después de haber partido se desorientó y cambió de dirección hacia el continente africano. Sus superiores se dieron cuenta de su error y la contactaron por radio indicándole el camino a seguir.

Esta equivocación por poco le cuesta el despido. Por ello, la joven Clarisa pidió otra oportunidad argumentando que jamás volvería a repetirse una situación semejante. La solución de la astuta cigüeña fue colocarse en el cuello, un sistema de navegación portátil.

Ahora va y viene sin retrasos. De hecho acaba de recibir un premio por puntualidad.

Cuento del ratón de los dientes

Cuento del ratón de los dientes

El ratón de los dientes es un personaje que se caracteriza por dejar una moneda (o varias dependiendo de la situación) a cambio de una pieza dental de leche. Los niños deben dejar su diente bajo la almohada para cerrar el trato. Ojo, esta premisa no se trata de ningún cuento infantil, sino de algo que de verdad sucede.

Por cierto, vale la pena destacar que no cuenta cuando el niño intencionalmente provoca la caída de sus piezas dentales. Ahora sí, vayamos al cuento infantil que les tengo preparado.

Había una vez un pequeño ratoncito de nombre Pelusa quien estaba ansioso de ingresar a la compañía de RAT Inc. cuyas siglas quieren decir Roedores Autorizados Tomadientes. Dado el gran aumento de la población, el ratón de los dientes se vio en la necesidad de formar una empresa trasnacional que le permitiera asignar a un sucesor por país.

Pelusa fue el alumno que obtuvo la mayor puntuación en las prácticas de ingreso. Por ello, creía que pronto recibiría la llamada para unirse al equipo, cosa que sucedió a los pocos meses de haber salido de la Universidad.

- Ratón Pelusa tiene que presentarse mañana a las 10:00 a.m. en el cuadrante 895 de la calle Roquefort. El motivo de la cita es que el gerente de personal quiere hacerle una entrevista, con el fin de poder conversar con usted acerca de sus pretensiones salariales. Dijo la voz que se encontraba del otro lado de la línea.

- ¿Quiere decir que ya fui aceptado?

- Afirmativo. Usted ya es parte de RAT Inc. solamente faltan ultimar algunos detalles.

Pelusa llegó puntual y al terminar la entrevista, le fue entregada una lista en donde se detallaban los domicilios de los niños a los que tenía que visitar.

Su primer mes fue un calvario, tuvo varios reportes puesto que no llegaba a tiempo a las casas de los infantes. Aunque a medida que fueron transcurriendo los días, Pelusa se asentó y actualmente es subdirector del área de América del Sur.

La reflexión que nos deja este pequeño cuento es que nunca hay que dejar de luchar, pues esa es la única manera de materializar los logros que tengamos en mente.

Cuento de las nueces encantadas

Cuento de las nueces encantadas

Ilse e Imelda eran dos primas que esperaban ansiosamente la llegada del verano, pues en esa época era donde podían pasar más tiempo juntas, debido a que la primera vivía en la ciudad. En tanto que la segunda lo hacía en el campo.

La casa de Imelda era inmensamente grande, o al menos eso decían los que la conocieron. Tenía dos cocinas, seis baños, y 12 recámaras etcétera.

Para unas niñas que rondaban los 10 años de edad, eso era un sueño, ya que podían aprovechar cada rincón de la casa para jugar a las escondidillas. Sin embargo, la máxima diversión consistía en ir al jardín trasero y subir hasta el tejado donde regularmente había regadas cientos de nueces, provenientes del nogal ubicado en la propiedad contigua.

Era muy extraño, nadie había visto regar ese frondoso árbol. A pesar de ello, su tronco lucía fuerte y sus hojas eran verdes y grandes.

Las niñas se sentaban en la azotea y con la ayuda de una piedra, pelaban cada fruto seco hasta sacarle el último pedacito de deliciosa carne.

- ¡Están buenísimas! Dijo Ilse.

- Si, como siempre, su sabor es delicioso. ¡Qué bueno que nadie ha descubierto este escondite y así sólo tú y yo podemos disfrutar de este banquete!

Una de esas tardes, Imelda notó que algunas de las nueces eran diferentes. Su cáscara tenía un color verde y el fruto era de un tono morado profundo.

- ¿Ya viste esto? Está muy raro ¿no? Exclamó Imelda.

- A lo mejor es que esas nueces ya están echadas a perder. Contestó Ilse.

- No lo creo, si estuvieran podridas olerían feo y su aroma es exquisito. Replicó Imelda.

- Es verdad. Además yo tengo mucha hambre, voy a probar una a ver qué tal sabe. Dijo Ilse.

La niña partió la nuez y se la comió rápidamente. A los pocos minutos de haber hecho eso, su cuerpo se transformó en el de una simpática y pequeña ardilla, justo como esos que aparecen en los cuentos para chicos.

Imelda para no quedarse atrás hizo lo mismo. Pronto las dos “ardillitas” estaban jugando por entre las ramas del árbol.

El hechizo terminó cuando el sol se ocultó. Así que entraron a su casa, como si nada hubiera pasado. Ese secreto lo tenían guardado hasta ahora, que hicieron el favor de contármelo.

El día y la noche

El día y la noche

Los viernes, la maestra Lety de preescolar al dar las 10 de la mañana, sacaba una libreta grande forrada de color de rosa con el título leyendas mexicanas cortas para niños. Mis compañeros y yo sabíamos lo que eso quería decir.

Era el momento de escuchar una crónica antigua de la época prehispánica. En una ocasión la profesora nos contó acerca del origen de los símbolos del día y la noche. Obviamente me refiero a la creación de la luna y el sol solamente que vista desde la óptica mesoamericana.

El lugar donde se historia comienza es nada más y nada menos que la ciudad de Teotihuacán, ubicada aproximadamente a 50 km de distancia de la Ciudad de México.

Por otra parte, vale la pena recordar que uno de los muchos significados que los historiadores le han dado a esta demarcación es la de “Lugar donde los hombres se conviertan en dioses”, frase que lo define a las 1000 maravillas.

Resulta y sucede que un día los dioses de Teotihuacán que habitaban en el cielo, se percataron de que hacía falta una luz que iluminara a las personas que vivían en el plano terrenal.

Con el tiempo se les ocurrió elaborar una gigantesca fogata en donde alguno de los guerreros se tendría que arrojar de manera voluntaria para que así se formara lo que a la postre se llamaría simplemente “Sol”.

Para esta convocatoria, únicamente hubo dos candidatos. Ambos eran diametralmente distintos entre sí. Uno era alto, fuerte, robusto en tanto que el otro era enclenque, enfermizo y bajo de estatura.

No obstante, al momento de tener que arrojarse a las llamas y ser abrazado por ese infernal calor, el primero de los dos contendientes sintió mucho miedo y se alejó de ahí. Entonces el pequeño guerrero, sin pensarlo mucho, se arrojó y a los pocos minutos quedó transformado en un imponente sol.

Después de observar eso, el otro guerrero siguió los pasos de su compañero, pues no quería ser visto por la concurrencia como un cobarde. A pesar de eso, los dioses decidieron que ya era suficiente con un “astro rey”, por lo que apagaron la luz de éste, convirtiéndolo en la “Luna”.

La gallina de los huevos de oro

cuentos huevos de oroHabía una vez un granjero muy pobre, tan pobre que ni siquiera tenía una vaca. Pasaba el día trabajando en el campo, lamentándose de su suerte y soñando con hacerse muy rico. Uno de tantos días, escuchó sus quejas un hombrecillo que pasaba.

—Buen hombre, escuché tus penas, y estoy dispuesto a ayudarte. Toma esta maravillosa gallina; todos los días pone un huevo de oro y podrás ser tan rico como quieres —dichas tales palabras, el hombrecillo se esfumó. Sigue leyendo

El joven y el escorpión

fabulas escorpionUn joven andaba en el prado cazando saltamontes. Cuando ya había capturado un buen número de ellos, se encontró con escorpión, y quiso tomarlo también.

Dándose cuenta de esto, el escorpión, mostrándole su ponzoña le dijo:

—Si me hubieras tocado, me hubieras perdido, pero tú también a todos tus saltamontes.

Moraleja:

Cuando hagas un capital con tu trabajo, cuida de no perderlo por tratar de tomar lo que no debes.

Piel de Oso


Mientras un joven soldado atravesaba el bosque, le salió al paso un mago.

—Si guardas valentía en tu corazón, dispara contra el oso que está a tu espalda—. El joven hizo lo que le pedía; entonces la piel del oso cayó al suelo y el animal fue a refugiarse entre los árboles.

—Si llevas esa piel durante tres años seguidos —agregó el mago— te daré una bolsa que siempre estará llena de oro. ¿Qué decides?. Sigue leyendo

Historias del sol

cuentos historias del sol

-¡Ahora voy a contar yo! -dijo el Viento.

-No, perdone -replicó la Lluvia-. Bastante tiempo ha pasado usted en la esquina de la calle, aullando con todas sus fuerzas.

-¿Éstas son las gracias -protestó el Viento- que me da por haber vuelto en su obsequio varios paraguas, y aún haberlos roto, cuando la gente nada quería con usted?

-Tengamos la fiesta en paz -intervino el Sol-. Contaré yo.

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El Silbón

El SilbónProveniente de los llanos venezolanos, El silbón -según dice el cuento- es la historia de un hombre muy alto que mata succionándoles el ombligo a los hombres borrachos que andan solos por el monte -sobre todo en los meses de lluvia- para absorberles todo el licor que han ingerido, dejando así el cuerpo completamente cadavérico. Y en caso de los hombres mujeriegos, los despedaza y colecciona sus huesos en una bolsa que lleva en la espalda.

Según relata el cuento de terror,Elsilbón era un joven leñador que mató y destripó a su padre después que este mató a su esposa por ser una mujer infiel. Luego cuando la madre y el abuelo se enteraron de lo que había hecho con su padre, lo mandaron a buscar y el abuelo lo ató a un árbol para azotarlo ferozmente y luego le lavó las heridas con agua caliente. Después de esto, le entregó una bolsa en la cual se encontraban los restos de su padre y le soltó los perros de la finca, los cuales le persiguieron hiriéndolo aún más. Todo esto ocurrió ante la vista de la adolorida madre, la cual ya casi sin aliento le maldijo por haber matado a su padre haciéndolo vagar por la tierra con los huesos de su padre a cuestas para que así nunca olvidase el acto que había cometido.

Según cuentan los habitantes de los llanos, este espanto posee un silbido muy particular, el cual va de modo ascendente y que alerta a los pobladores para que corran a sus hogares a resguardarse. Los que habitan en los alrededores dicen que si este silbido se oye a lo lejos es que se la parición encuentra cerca, en cambio si se oye cerca es que se encuentra lejos. También se cuenta que esta alma maldita mide más de seis metros de altura.