Cenicienta

cuentos infantiles cenicientaHabía una vez una joven muy bella que tenía una madrastra altanera con dos hijas, del mismo carácter. Ella hacía los quehaceres del hogar y como sus vestidos estaban siempre manchados de ceniza, se ganó el apodo de Cenicienta.

Un día el hijo del rey dio un baile en el reino. Las hermanastras de Cenicienta estaban muy contentas y preocupadas de elegir los trajes y peinados para la ocasión. Y se burlaban en todo momento de Cenicienta que no podría asistir a la celebración.

Cuando el feliz día llegó; partieron dejando a la pobre de Cenicienta envuelta en lágrimas. Su madrina, que era un hada, intervino y con su varita mágica convirtió un zapallo en un bello carruaje dorado, seis ratas en hermosos caballos, un ratón regordete en un cochero y lagartos del jardín en seis lacayos. El hada al final tocó a Cenicienta y sus ropas se cambiaron en magníficos vestidos cubiertos de oro y plata, con hermosa pedrería; luego le dio un par de zapatillas de cristal. Antes de partir le recomendó que regresara antes de la medianoche, pues si se quedaba un minuto más, la magia terminaría y todo volvería a su forma original.

La llegada de Cenicienta al Palacio causó honda admiración. Al entrar en la sala de baile, el príncipe quedó tan prendado de su belleza que bailó con ella toda la noche y estuvo constantemente diciéndole cosas agradables; y la joven olvidó la recomendación de su madrina; al tocar la primera campanada de medianoche, se levantó y salió corriendo. El príncipe la siguió, pero no pudo alcanzarla; ella había dejado caer una de sus zapatillas de cristal que el hijo del rey recogió con todo cuidado.

A los pocos días el príncipe proclamó que se casaría con aquella que pudiera calzarse el zapato. Empezaron a probarla a todas las jovencitas de la corte, al llegar donde las dos hermanas, también el esfuerzo fue en vano, entonces Cenicienta insistió en probárselo también aunque sus hermanas se burlaron de ella, pero quedaron asombradas al ver que la zapatilla encajaba sin esfuerzo. Cenicienta sacó de su bolsillo la otra zapatilla y se la puso. La madrina volvió sus vestidos deslumbrantes. Entonces las dos hermanas la reconocieron, se arrojaron a sus pies para pedirle perdón por todos los malos tratos y Cenicienta las perdonó de todo corazón y les rogó que siempre la quisieran.

Fue llevada ante el príncipe, él la encontró más bella que nunca, y pocos días después se casaron. Cenicienta, que era tan buena como hermosa, hizo llevar a sus hermanas a vivir en el palacio y las casó en seguida con dos grandes señores de la corte.


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