Archivo de la categoría: Cuentos cortos

El joven y el escorpión

fabulas escorpionUn joven andaba en el prado cazando saltamontes. Cuando ya había capturado un buen número de ellos, se encontró con escorpión, y quiso tomarlo también.

Dándose cuenta de esto, el escorpión, mostrándole su ponzoña le dijo:

—Si me hubieras tocado, me hubieras perdido, pero tú también a todos tus saltamontes.

Moraleja:

Cuando hagas un capital con tu trabajo, cuida de no perderlo por tratar de tomar lo que no debes.

El Ciervo Engreído

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Hubo una vez, hace mucho tiempo… un ciervo muy engreído.

Caminaba tranquilamente por el bosque, y se detuvo para beber en un arroyo, al ver su reflejo en el agua: -¡Qué hermoso soy!- se decía -¡No hay nadie en el bosque con unos cuernos tan bellos!-, agregaba para satisfacer su vanidad.

Como todos los ciervos, tenía las piernas largas y ligeras, pero adoraba tanto la majestuosidad de su cornamenta, que solía decir que preferiría romperse una pierna antes de privarse de un solo vástago de su magnífica cornamenta. Pero el pobre ciervo, no podría estar más equivocado. Sigue leyendo

La blanca gaviota y el travieso sol

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Erase una bella gaviota que seguía al Sol al salir por el Oriente para alejarse de casa y volvía siguiéndolo también, al ponerse por el Occidente. Pero el Sol le jugó una broma y no se puso por el Occidente, sino por el Sur. La pobre gaviota se perdió entre las montañas.

Ahí se topó con una ardilla, quien le recomendó acudir con Don Juan Lechuza en el árbol más grande del bosque. Así la gaviota subió volando a lo más alto y ascendió al pico del árbol que se veía más, pero el señor sabio Don Juan Lechuza, no respondía a sus llamados. Entonces un pájaro carpintero le dijo: -Este árbol parece el más alto, porque está ubicado en una loma. El árbol más alto es el más viejo y duro, yo puedo decirte que el más duro es el Sr. Roble, que está en la base de la montaña, pegado a la ladera del río- Sigue leyendo

El Granjero Bondadoso

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Había una vez hace mucho tiempo en un país azotado por la guerra, un anciano Rey, el cual fue sacado por sus fieles del castillo a escondidas, teniendo que huir a pie y sin escolta para no levantar sospechas. Caminó y caminó por días, hasta que sus pies no podían dar un paso más, se encontraba cansado y hambriento, pero a los lejos alcanzaba a ver una granja solitaria, lastimosamente estaba en el país enemigo.

Pero su avanzada edad le impedía continuar hasta las afueras de ese lugar, por lo que no tuvo más remedio que solicitar en esa granja asilo. Lucia andrajoso y sucio por la larga travesía y aun así el granjero le brindó todo lo que necesitaba con buenas maneras. Compartió con él su humilde cena, y después le proporcionó un baño y ropa limpia, además de una confortable habitación para pasar la noche. Sigue leyendo

Los colores de madera


Hay niños que desde el momento en que comienzan a descubrir el mundo, saben en que se quieren convertir cuando sean mayores. Afortunadamente, puedo decir que ese fue mi caso.

Quería convertirme en creador de cuentos cortos y a la vez dibujante profesional, para trabajar en una editorial de cómics famosa y así poder colaborar de cierta manera a crear las aventuras de mis superhéroes favoritos.

Sin embargo, aunque mis padres siempre me alentaron, el talento que tenía en mi interior tardó mucho tiempo en brotar. Tanto así que hubo momentos en mi adolescencia en los que pensé dedicarme a otra cosa, ya que mis dibujos parecían hechos por un niño de dos años.

Tomé varios cursos de dibujo, algunos inclusive en institutos de prestigio, otros por Internet y algunos más por correspondencia. Nadie parecía darme la técnica adecuada para perfeccionar mis trazos.

Un día mientras estaba esperando el autobús decidí sentarme en la banca, pues ese día me encontraba particularmente cansado. Sin darme cuenta, me senté sobre un objeto rectangular.

Era un estuche de colores de madera. La casa era negra y en la parte superior traía especificada cada una de las tonalidades que poseía. Jamás había visto esa marca, el logotipo se parecía a un cometa.

Saqué un pequeño bloc que traía y me puse a dibujar lo primero que se me ocurrió. En ese caso, trate de hacer una recreación de la parada de autobuses. El dibujo lo terminé en segundos, las sombras y los detalles eran casi perfectos.

Me subí al camión y en cuanto llegué a la casa de un amigo, le comenté lo que había pasado. El me miró con una cara de terrible incredulidad y me dijo que a lo mejor dichos colores eran “Mágicos”.

Realmente no sabía si eso me lo dijo en broma o en serio, pero lo cierto es que a partir de ese día mi suerte comenzó a cambiar. Mandé mis dibujos a una editorial y me aceptaron como ayudante del jefe de sección. Y en unos cuantos meses me ascendieron a dibujante.

Desgraciadamente en el traslado a mi nueva oficina, la caja de colores desapareció. Creí que todo estaba acabado, hasta que recordé las palabras que me dijo una amiga en una ocasión: “la confianza en ti mismo, es la mayor magia del mundo”.

A la fecha continuó haciendo lo que me gustan y “la magia” sigue fluyendo. Te invito a que confíes en ti mismo, no hay cima que no puedas alcanzar.

La media cobija

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Un día que la familia Pérez compartía su hora de comida, llamaron a la puerta, el Padre atendió el llamado, pero de inmediato volvió a la mesa, su esposa le pregunto: -¿Quién era amor?-,¡Nadie!- respondió el hombre enérgicamente y con cierto tono de enojo. La puerta sonó de nuevo y aventó el bocado al plato. Viendo esta reacción su esposa fue a abrir la puerta, se encontró con un anciano, con las ropas sucias y desgastadas, lucia muy demacrado. Sigue leyendo

El tesoro mas desperdiciado

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Era un día de tantos cuando Clemente recibía la vista de sus nietos, los tenia de todas edades, pero sin duda, quienes más permanecían junto a él escuchando sus historias, eran los más pequeños. Se sentaban los chicos a su alrededor y permanecían atentos así pasaran horas. Lo llenaban de abrazos y besos, mientras los más grandes apenas hacían el esfuerzo de saludarlo. Sigue leyendo

El Mago Merlín

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Hace muchos años, cuando los reinos de Inglaterra batallaban entre sí, un niño llamado Arturo fue entregado al mago Merlín para que lo educara. El mago lo llevó al castillo de un noble, quien, tenía un hijo de corta edad llamado Kay. Merlín enseñó a Arturo ciencias y ciertas fórmulas mágicas.

Los años fueron pasando y el entonces rey Uther murió sin que nadie le conociera descendencia. Los nobles acudieron a Merlín para encontrar al sucesor. El mago hizo aparecer sobre una roca una espada clavada a un yunque de hierro, con una leyenda que decía:

-Esta es la espada Excalibur. Quien consiga sacarla de este yunque, será rey de Inglaterra- Sigue leyendo

El Perico mentiroso

cuentos cortos pericoEl Perico Ruperto, trabajaba en un circo, su acto principal era imitar los sonidos de otros animales, sabía ladrar como perro, relinchar como caballo y silbar como serpiente. Un día cuando toda la caravana viajaba, acamparon momentáneamente en medio del bosque, y el distraído perico se quedó dormido en la rama de un árbol, cuando despertó todos se habían ido.

 Aunque estaba muy asustado, era astuto y de inmediato ideó un plan para sobrevivir, vio un par de ardillas que cargaban nueces, se puso detrás de ellas y silbó como serpiente diciendo:

-Desde hoy, yo gobierno en este lugar, ofrézcame tributo y se libraran de mi mordida, no intenten voltear porque soy tan rápida que inyecto mi veneno en un parpadeo- Sigue leyendo

La Princesa y el frijol

cuentos cortos la princesa y el frijolHabía una vez un príncipe que quería casarse con una princesa de sus sueños. La buscó por el mundo entero, pero era tan exigente que a todas les hallaba algún defecto. Princesas había muchas, pero nunca podía estar seguro de que lo fuesen de verdad. Por eso regresó a su castillo, penoso y cabizbajo, sin haber hallado a la princesa que había soñado durante toda su vida.

Llegó una noche en que se desató una tormenta muy fuerte, el agua caía a cántaros, llena de rayos y truenos. En medio de la terrible tempestad, tocaron a la puerta, y la reina abrió en persona. En el umbral había una princesa en estado terrible debido a la lluvia, el agua le chorreaba por el pelo y las ropas, llegando hasta los zapatos. A pesar de esto, ella insistía en que le brindaran asilo ya que era una princesa real y verdadera. –Bueno, eso lo sabremos muy pronto-, pensó la vieja reina.

Y, sin decir una palabra, fue a su cuarto, quitó toda la ropa de cama y puso un frijol sobre la madera; luego puso veinte colchones sobre el frijol, y encima veinte almohadones hechos con las plumas más suaves que uno pueda imaginarse. Allí tendría que dormir toda la noche la princesa.

A la mañana siguiente le preguntaron cómo había dormido.

-¡Fue una tortura!, No pude cerrar los ojos. ¡Era insoportable!, ¡No sé que había en esa cama! Me acosté sobre algo tan punzante que amanecí con marcas y moretones por todo el cuerpo. ¡Dios que dolor!– Dijo la princesa.

Cuando rodos escucharon, supieron enseguida que se trataba de una verdadera princesa, pues había sentido el frijol a través de veinte colchones y veinte almohadones. Sólo una princesa podía tener una piel tan delicada.

Y así el príncipe se casó con ella, seguro de que era toda una princesa verdadera. Y el frijol fue enviado a un museo, donde está exhibido todavía.