El león y la zorra

cuentos leon y la zorra

Un león, que fue en otro tiempo poderoso, imponente y rey de todo cuanto había a su alrededor, hasta más allá de la tierra que sus ojos alcanzaban a ver. Se encontraba ya viejo y achacoso, a paso lento y cansado, en vano perseguía hambriento y fiero al becerrillo y al cordero, que, trepando por la áspera montaña, huían libremente de su saña.

Afligido del hambre a par de muerte, encontró el remedio perfecto para escaparse de su suerte:

Hace correr la voz de que se hallaba muy enfermo en su palacio, que la muerte sentía su lado y deseaba ser de los animales visitado. Acudieron algunos al llamado, al ver como su rey en cama estaba tirado, pero el grave mal que le postraba era un hambre voraz, tan sólo esperaba la visita para poderlos devorar. Uno a uno, los animales fueron cayendo en sus garras afiladas, saciando el hambre que traía atrasada. No tenía mas necesidad de cazar, pues la comida le llegaba directo a su hogar.

Rondaba la zorra, pensativa y callada, por la puerta se asomaba, pero de ahí jamás pasaba. Aquel enorme palacio, imponente y grandioso, no le causaba el mas mínimo ímpetu curioso. El león la divisa desde lejos, y al momento le dice:

-¡Ven acá; pues que me siento en el último instante de mi vida! Visítame, como otros, mi querida-

-¿Cómo otro?-, responde la zorra con el aire de desconfianza que la caracteriza, y continua su plática dirigiéndose al monarca

-¡Ah, señor! He conocido que entraron sí, pero que no han salido-.Decía mientras se movía cautelosamente sin acercarse si quiera a la puerta.

-¡Mirad, mirad la huella, bien claro lo dice ella! Y no es bien el entrar donde no se sale. La prudente cautela mucho vale

Y fue así que la zorra, gracias a su cautela, conservó la vida.

Fabula de Samaniego.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *