El tesoro mas desperdiciado

cuentos cortos abuelo

Era un día de tantos cuando Clemente recibía la vista de sus nietos, los tenia de todas edades, pero sin duda, quienes más permanecían junto a él escuchando sus historias, eran los más pequeños. Se sentaban los chicos a su alrededor y permanecían atentos así pasaran horas. Lo llenaban de abrazos y besos, mientras los más grandes apenas hacían el esfuerzo de saludarlo.

Con la inocencia que tienen los niños, Laura se dio cuenta de que los mayores sentían cierto desprecio por el abuelo, no entendía él porque, si era tan divertido, dulce y bueno. Al regresar a casa le preguntó a su hermano: -¿Por qué no quieres al abuelo?-,-Porque esta arrugado y viejo…-dijo el joven de forma despectiva, -¿Entonces tú no quieres todo lo que este arrugado y viejo?-insistió la pequeña, pero el hermano ya había perdido la paciencia y le dijo –claro que no, los viejos no sirven para nada, ¡fuera de aquí!-.

La pequeña salió cabizbaja de la habitación, se sentó en el jardín, y se quedó ahí por horas hasta que su hermano salió a la práctica de Futbol. Cuando el joven regresó encontró la niña en su habitación, tenía varios montones de cosas en el suelo, y las estaba echando el bolsas de basura -¿Qué haces?- dijo su hermano viendo que llevaba entre sus manos su camisa favorita, un par de posters, y demás pertenencias que el atesoraba, -Te ayudo a deshacerte de todo porque ya no sirve, ¡deja que lo tire!- respondió la chiquilla firmemente –No, no estás loca, si todo eso sirve…-, pero la niña no le permitió continuar la frase interrumpió diciendo Pero es igual que el abuelo, viejo y arrugado…-.

El joven entonces entendió la lección y el siguiente fin de semana, abrazó al abuelo con gusto y se sentó a su lado para escuchar sus historias.


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