El viento y las malas lenguas

cuentos cortos viento y las malas lenguas

Existió hace mucho tiempo, un lugar donde la gente no hacía otra cosa más que criticar al semejante, en algunas ocasiones abandonaban sus deberes para reunirse a hablar a espaldas de los demás. Aquella costumbre causaba que todos vivieran con enfado y desconfianza. Cierto día un habitante cansado de tal actitud, buscó solución al asunto.

Así que se dirigió al bosque a hablar con la madre naturaleza para contarle sobre las gentes con las que estaba viviendo, tan sabia como ella es, le dio un buen consejo –Ve y habla con el viento- le dijo –pues el transporta las palabras a los oídos…-.

Al hombre le pareció muy lógico, y fue a lo alto de la montana donde el viento soplaba más fuerte, y le contó lo sucedido, el viento dejó de soplar y se sentó junto a él a pensar en una solución, -De acuerdo- le dijo –Yo te ayudaré, desde mañana habitare también en aquel lugar-.

El hombre quedó complacido y al siguiente día esperó al viento, soplaba y soplaba yendo de aquí para allá, transportando las palabras que las malas lenguas decían, y justo cuando debía entregarlas a su destino, soplaba con mayor intensidad y cerraba las orejas de los demás.

Al poco tiempo la gente se dio cuenta, que lo único que los oídos podían escuchar eran palabras buenas, y dejaron de hablar mal de los demás. Con la misión cumplida el viento regresó a la montaña.

Afortunadamente la gente aprendió la lección, a palabras necias, oídos sordos, ya que al final las malas lenguas se cansarán de ser ignoradas y tendrán que cambiar su rumbo si quieren ser escuchadas.

El viento de cuando en cuando se pasea por pueblos y ciudades, buscando orejas que cerrar, para que aprendan a cerrarse solas cuando el ya no está y las malas lenguas desaparezcan al fin de estas tierras.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *