Archivo de la etiqueta: cuentos para dormir

El castillo de los olores

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En una casa en el bosque vivía una familia con tres hijos. Dos varones y una niña, que era la mayor, además egoísta y caprichosa, tan sólo pensaba en sí misma. Un día la atacó una enfermedad que los doctores no pudieron curar.

Un día un viejo leñador les dijo que el egoísmo había enfermado a la niña. Y el remedio se encontraba en el castillo de los olores. Pues ahí se guardaban los aromas más bellos del mundo, y cada uno representaba a una cualidad humana: la bondad, el amor, la generosidad y la humildad. Debían traerlos en cuatro tarros de cristal. Sigue leyendo

La blanca gaviota y el travieso sol

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Erase una bella gaviota que seguía al Sol al salir por el Oriente para alejarse de casa y volvía siguiéndolo también, al ponerse por el Occidente. Pero el Sol le jugó una broma y no se puso por el Occidente, sino por el Sur. La pobre gaviota se perdió entre las montañas.

Ahí se topó con una ardilla, quien le recomendó acudir con Don Juan Lechuza en el árbol más grande del bosque. Así la gaviota subió volando a lo más alto y ascendió al pico del árbol que se veía más, pero el señor sabio Don Juan Lechuza, no respondía a sus llamados. Entonces un pájaro carpintero le dijo: -Este árbol parece el más alto, porque está ubicado en una loma. El árbol más alto es el más viejo y duro, yo puedo decirte que el más duro es el Sr. Roble, que está en la base de la montaña, pegado a la ladera del río- Sigue leyendo

Ricitos de oro

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Paseando por el bosque Ricitos de Oro encuentra una casita abierta y entra. Vio frente a ella una mesa, con tres tazones con leche y miel. Uno, grande; otro, mediano; y otro, pequeñito. Ricitos de Oro tenía hambre y probó, el tazón grande y mediano estaban calientes. Después probó del tazón pequeñito y le supo tan rica que se la tomó toda.

Había también tres sillas azules. Fue a sentarse: la silla grande era muy alta, la mediana era muy ancha y en la silla pequeña, se dejó caer con tanta fuerza que la rompió. Sigue leyendo

La Ratita Presumida

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Erase una vez, una ratita que era muy presumida. Un día la ratita barriendo su casita, se encontró una moneda de oro en el suelo. Después de recogerla, se puso a pensar qué se compraría con ella.

-Compraré caramelos- dijo, -¡Uy no! que me dolerán los dientes-

-Pues me compraré pasteles-, -¡Uy no! que me dolerá la barriguita-

-¡Ya lo sé!, me compraré un lacito de color rojo para mi rabito- Sigue leyendo

La Bella y la Bestia

cuentos infantiles cortos bella y bestiaHubo una vez… un mercader que atrapado por una tormenta, se refugió en un Castillo. Antes de marcharse tomó una Rosa del jardín. Y una Bestia horrenda vestida muy elegante, lo amenazó por haber robado sus rosas favoritas después de brindarle hospitalidad y acordó dejarlo ir a cambio de que le trajera a su hija. El mercader, asustado, hizo una promesa.

Cuando el mercader llegó a casa, le dijo a sus tres hijas lo sucedido, y Bella decidió tomar su lugar en el Castillo. La Bestia la recibió de forma gentil. Y el miedo de Bella disminuyó al paso del tiempo. En la habitación más bonita del castillo, la muchacha pasaba horas bordando cerca del fuego. La Bestia, sentada cerca de ella empezó a decirle palabras amables. Hasta que un día le pidió a Bella que fuera su esposa. La joven se sorprendió al principio, y después se negó aun con miedo a la reacción de la Bestia, pero, ¡nada sucedió!. Sigue leyendo

La Bella Durmiente

cuentos infantiles bella durmienteErase una vez… una reina que dio a luz una niña muy hermosa. Al bautismo invitó a todas las hadas excepto la más malvada. Igualmente ella se presentó en el castillo y, al pasar por delante de la cuna de la pequeña, dijo despechada: -¡A los dieciséis años te pincharás con un huso y morirás!. Pero un hada buena oyó el maleficio, y pronunció un encantamiento para que en vez de morir, durmiera durante cien años y solo el beso de un joven príncipe la despertaría de su profundo sueño. Sigue leyendo

El rey rana

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Hubo una vez una princesa cuya pelota favorita fue a parar dentro del agua. La niña se echó a llorar desconsolada y apareció frente a ella una rana que se ofreció a devolverle el juguete a cambio de que la quisiera, la aceptara por amiga y compañera de juegos; y compartiera con ella todas sus comodidades.

La chica prometió todo esto, sin intención de cumplir y al tener la pelota en manos emprendió tal carrera que la rana tubo que gritar con todas sus fuerzas para que la esperara. La niña, ignoró sus gritos, seguía corriendo hacia el palacio. Sigue leyendo

La gallina roja

cuentos infantiles gallina rojaMarcelina era una gallina roja, que vivía en una gran granja rodeada de muchos animales. En el establo vivían las vacas y los caballos; los cerdos tenían su propia cochiquera. Había hasta un estanque con patos y un corral con muchas gallinas. Estaban cuidados por una familia de granjeros.

Un día la gallinita roja, se encontró un grano de trigo. Pensó que podría sembrarlo y al crecer hacer pan para ella y todos sus amigos. Sigue leyendo

Peter Pan

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Wendy contaba todas las noches las aventuras de Peter Pan, a sus dos pequeños hermanos, Michael y John. Y en un de tantas noches recibieron una visita inesperada, vieron una lucecita moverse por la habitación. Era el hada Campanilla, que acompaña a Peter Pan. Con un poco de polvos mágicos, los invitaron a volar al País de Nunca Jamás, donde vivían los Niños Perdidos, Peter les señaló, al capitán Garfio y su barco, contando que tiempo atrás un cocodrilo le devoró la mano y se tragó hasta el reloj, por eso hoy se ponía nervioso al oír un tic-tac. Sigue leyendo

La Princesa y el frijol

cuentos cortos la princesa y el frijolHabía una vez un príncipe que quería casarse con una princesa de sus sueños. La buscó por el mundo entero, pero era tan exigente que a todas les hallaba algún defecto. Princesas había muchas, pero nunca podía estar seguro de que lo fuesen de verdad. Por eso regresó a su castillo, penoso y cabizbajo, sin haber hallado a la princesa que había soñado durante toda su vida.

Llegó una noche en que se desató una tormenta muy fuerte, el agua caía a cántaros, llena de rayos y truenos. En medio de la terrible tempestad, tocaron a la puerta, y la reina abrió en persona. En el umbral había una princesa en estado terrible debido a la lluvia, el agua le chorreaba por el pelo y las ropas, llegando hasta los zapatos. A pesar de esto, ella insistía en que le brindaran asilo ya que era una princesa real y verdadera. –Bueno, eso lo sabremos muy pronto-, pensó la vieja reina.

Y, sin decir una palabra, fue a su cuarto, quitó toda la ropa de cama y puso un frijol sobre la madera; luego puso veinte colchones sobre el frijol, y encima veinte almohadones hechos con las plumas más suaves que uno pueda imaginarse. Allí tendría que dormir toda la noche la princesa.

A la mañana siguiente le preguntaron cómo había dormido.

-¡Fue una tortura!, No pude cerrar los ojos. ¡Era insoportable!, ¡No sé que había en esa cama! Me acosté sobre algo tan punzante que amanecí con marcas y moretones por todo el cuerpo. ¡Dios que dolor!– Dijo la princesa.

Cuando rodos escucharon, supieron enseguida que se trataba de una verdadera princesa, pues había sentido el frijol a través de veinte colchones y veinte almohadones. Sólo una princesa podía tener una piel tan delicada.

Y así el príncipe se casó con ella, seguro de que era toda una princesa verdadera. Y el frijol fue enviado a un museo, donde está exhibido todavía.