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Piel de asno


Érase una vez… un Rey que tratando de cumplir la promesa hecha a su Reina en el lecho de muerte, de casarse solamente con alguien mejor a ella, puso los ojos es su propia hija.

Después de que el Rey superara la pruebas que la joven puso como impedimento. Su Madrina, el Hada de las Lilas, la vistió con una piel de asno, y escaparon del Palacio. Llegó a una granja; donde fue tomada como sirvienta y enviada a un gallinero en lo profundo del callejón. Era ahí donde oculta de todos se vestía con sus ropas de Princesa, así la vio un día el Príncipe haciendo una inspección de sus propiedades, y se enamoró perdidamente de ella. Aunque sufrió desconcierto cuando sus servidores le dijeron que ahí solo vivía Piel de Asno, una sirvienta renegrida y repugnante.

Al volver a su castillo cayó enfermo y para curarse pidió a su madre que Piel de Asno le hiciera una torta, atendiendo aquella orden la chica se encerró, y vestida como toda una princesa preparó la torta tan apetecida. Mientras trabajaba, un anillo cayó dentro de la masa y se mezcló a ella. El Príncipe devoró la torta y encontró la fina joya. Sigue leyendo

La Bella Durmiente

cuentos infantiles bella durmienteErase una vez… una reina que dio a luz una niña muy hermosa. Al bautismo invitó a todas las hadas excepto la más malvada. Igualmente ella se presentó en el castillo y, al pasar por delante de la cuna de la pequeña, dijo despechada: -¡A los dieciséis años te pincharás con un huso y morirás!. Pero un hada buena oyó el maleficio, y pronunció un encantamiento para que en vez de morir, durmiera durante cien años y solo el beso de un joven príncipe la despertaría de su profundo sueño. Sigue leyendo

El rey rana

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Hubo una vez una princesa cuya pelota favorita fue a parar dentro del agua. La niña se echó a llorar desconsolada y apareció frente a ella una rana que se ofreció a devolverle el juguete a cambio de que la quisiera, la aceptara por amiga y compañera de juegos; y compartiera con ella todas sus comodidades.

La chica prometió todo esto, sin intención de cumplir y al tener la pelota en manos emprendió tal carrera que la rana tubo que gritar con todas sus fuerzas para que la esperara. La niña, ignoró sus gritos, seguía corriendo hacia el palacio. Sigue leyendo

La Princesa y el frijol

cuentos cortos la princesa y el frijolHabía una vez un príncipe que quería casarse con una princesa de sus sueños. La buscó por el mundo entero, pero era tan exigente que a todas les hallaba algún defecto. Princesas había muchas, pero nunca podía estar seguro de que lo fuesen de verdad. Por eso regresó a su castillo, penoso y cabizbajo, sin haber hallado a la princesa que había soñado durante toda su vida.

Llegó una noche en que se desató una tormenta muy fuerte, el agua caía a cántaros, llena de rayos y truenos. En medio de la terrible tempestad, tocaron a la puerta, y la reina abrió en persona. En el umbral había una princesa en estado terrible debido a la lluvia, el agua le chorreaba por el pelo y las ropas, llegando hasta los zapatos. A pesar de esto, ella insistía en que le brindaran asilo ya que era una princesa real y verdadera. –Bueno, eso lo sabremos muy pronto-, pensó la vieja reina.

Y, sin decir una palabra, fue a su cuarto, quitó toda la ropa de cama y puso un frijol sobre la madera; luego puso veinte colchones sobre el frijol, y encima veinte almohadones hechos con las plumas más suaves que uno pueda imaginarse. Allí tendría que dormir toda la noche la princesa.

A la mañana siguiente le preguntaron cómo había dormido.

-¡Fue una tortura!, No pude cerrar los ojos. ¡Era insoportable!, ¡No sé que había en esa cama! Me acosté sobre algo tan punzante que amanecí con marcas y moretones por todo el cuerpo. ¡Dios que dolor!– Dijo la princesa.

Cuando rodos escucharon, supieron enseguida que se trataba de una verdadera princesa, pues había sentido el frijol a través de veinte colchones y veinte almohadones. Sólo una princesa podía tener una piel tan delicada.

Y así el príncipe se casó con ella, seguro de que era toda una princesa verdadera. Y el frijol fue enviado a un museo, donde está exhibido todavía.